REGIMEN LEGAL

RÉGIMEN LEGAL DE RESPONSABILIDAD RESPECTO A UNA OBRA DE CONSTRUCCIÓN

 

ART. 1646del Código Civil: “Tratándose de edificios u obras en inmuebles destinados a larga duración, recibidos por el que los encargó, el constructor es responsable por su ruina total o parcial, si ésta procede de vicio de construcción o de vicio del suelo o de mala calidad de los materiales, haya o no el constructor proveído este  hecho la obra en terreno del locatario.

Para que sea aplicable la responsabilidad, deberá producirse la ruina dentro de los diez años de recibida la obra y el plazo de prescripción de la acción será de un año a contar del tiempo en que se produjo aquella.

La responsabilidad que este artículo impone se extenderá indistintamente al director de obra y al proyectista según las circunstancias, sin perjuicio de las acciones de regreso que pudieren competer.

No será admisible la dispensa contractual de responsabilidad por ruina total o parcial”.

 

Este artículo considera como supuesto de hecho que, después de recibida la obra se produzca la ruina de la misma.

La responsabilidad del empresario, como la del proyectista y del director de la obra sobreviene con al ruina total o parcial, que reconozca como causa uno de los siguientes vicios: 1) del suelo (en caso de que se haya excedido el límite de resistencia del suelo, o sea, que no haya una fundación adecuada), 2) de los materiales, 3) de la construcción, 4) del plano. Cualquiera de estos vicios debe tener un nexo de casualidad con la ruina de la obra(caída actual o inminente de la misma por su falta de estabilidad) para que surja la responsabilidad de los sujetos ya nombrados.

 

Efecto liberatorio de la recepción provisional y la definitiva: Art.: 1.647 Bis del Código Civil.

“Recibida la obra, el empresario quedará libre por los vicios aparentes, y no podrá luego oponérsele la falta de conformidad del trabajo con lo estipulado. Este principio no regirá cuando la diferencia no pudo ser advertida en el momento de la entrega, o los efectos eran ocultos. En este caso, tendrá el dueño sesenta días para denunciarlos a partir de su descubrimiento”.

 

El comitente, antes de recibir la obra debe proceder a verificar si está conforme con lo pactado. Si ello es así la recepción implica una importante consecuencia jurídica: el vicio aparente, si existe, carece de relevancia para el comitente. El empresario queda liberado respecto a esos vicios. El vicio es aparente si resulta tal ante los ojos de un técnico. Si el comitente no lo es, no puede invocar su negligencia al no solicitar el auxilio de un especialista.

Mientras la recepción provisional libera de responsabilidad al locador de obra por los vicios aparentes, no ocurre así con los vicios ocultos, o cuando existe disconformidad con lo convenido.

El Art. 1647bis establece que el comitente debe denunciar el vicio oculto o la inadvertible falta de conformidad de la obra con lo convenido, dentro de los sesenta días de haberse ello descubierto. O sea, la ley establece un plazo de caducidad (60 días) para denunciar el vicio oculto o la disconformidad entre lo pactado y lo realizado.

La recepción provisional cubre los vicios aparentes y la definitiva liberal empresario también de los vicios ocultos. O sea que el plazo de caducidad de sesenta días rige para el caso de que el vicio oculto se descubra entre la recepción provisional y la definitiva.

Si el vicio oculto se descubre después de la recepción definitiva(después del plazo de garantía) el empresario queda liberado de responsabilidad, a no ser que ese vicio oculto causa la inminencia de la ruina total o parcial de la obra.

Los efectos de esas recepciones de la obra que liberan al empresario se producen, siempre y cuando no causen la ruina de la misma. (caída total o parcial de la misma) ya que tal responsabilidad no es dispensable, o sea que es de orden público (establecida por el Art. 1646 del Cod. Civil).

De lo expuesto se extraen las siguientes conclusiones:

1.    La recepción provisional cubre los vicios aparentes y la falta de conformidad reconocible entre lo hecho y lo pactado.

2.    La recepción definitiva cubre los vicios ocultos o la falta no reconocible de conformidad reconocible entre lo contratado y lo realizado.

3.    El vicio oculto o esa falta de conformidad debe ser denunciados dentro de los sesenta días de descubiertos, so pena de caducidad legal.

4.    El plazo de garantía corre entre la recepción provisional y la definitiva

5.    Si no hubiere pacto sobre recepción definitiva (plazo de garantía) deberá establecerse lo que resulta usual según el tipo de obra.

6.    El plazo de caducidad no impide alegar los vicios que surgieran vencido el mismo, pero que causen la ruina de la obra(Art. 1646 Cód. Civil), o cuando ha habido fraude o dolo del locador de la obra.

 

En estos casos el empresario no se ve liberado de responsabilidad.

Cuando la ruina sobreviene con posterioridad a la recepción definitiva no es necesario demostrar que fue provocada por unos de los vicios mencionados(del suelo, de los materiales, de la construcción, o del plano). Es suficiente, para responsabilizar al empresario, la prueba de pérdida de estabilidad de la construcción. El mismo, de la única forma que puede liberarse, es demostrando la falta de nexo de causación adecuada entre el vicio y la caída de la obra.

 

¿Qué se entiende por ruina de la obra?.

Por ruina se entiende no solo la caída de una obra, sino la inminencia de esa caída, cuando la obra no concluyó su vida técnica económicamente útil.

 

Enumeración de los vicios.

a)    Vicio del suelo: Se entiende por vicio del suelo toda construcción hecha sobre un lugar que no tiene aptitud para la transmisión de cargas de que se trata. O sea, que siempre que la cimentación o la fundación no sea adecuada para el tipo del suelo y sobrevenga la ruina total o parcial de la obra, tenemos un vicio del suelo.

b)   Vicio de la construcción: Consiste en no ceñirse a las reglas del arte, y, por ello ocasionar una caída total o parcial del edificio.

c)    Vicio de los materiales: Importa utilizar materiales no idóneos o que no correspondan a las especificaciones legales y convencionales (Ej.: cemento ya vencido).

d)   Vicio del plano: Proyecto que no solo carezca de aptitud para hacer estable el edificio, sino también que contenga infracciones al código Edilicio o normas administrativas y que, en virtud de la infracción la autoridad administrativa ordene la demolición.

 

Plazo decenal de garantía por ruina de la obra

 

El constructor responde, ya sea que haya proveído los materiales o que no, y que haya o no proveído el terreno.

En todos los casos responde por la ruina de la obra.

En caso de responsabilidad por ruina, la prescripción de la pretensión por responsabilidad sucede al año de la misma y siempre y cuando ésta sobrevenga dentro del plazo de diez años desde la recepción provisional de la obra. Este plazo de diez años es un plazo de caducidad (plazo decenal de garantía) y está establecido legalmente (Art. 1646 Cód. Civil).

Los diez años se empiezan a contar, como ya se expresó, desde la recepción provisional de la obra.

El plazo de un año para iniciar la pretensión de responsabilidad contra el empresario comienza a regir desde que se produce la ruina total o parcial de la obra, y funciona como plazo de prescripción. O sea que, vencido el mismo, prescribe la acción de responsabilidad contra el locador de obra.

La acción de responsabilidad contra el empresario sólo puede iniciarse dentro del año de producida la ruina total o parcial de la obra, y siempre y cuando esa ruina se haya producido dentro de los diez años de recibida. (plazo decenal de garantía establecido por el Art. 1646 Cód. Civil).

La responsabilidad del empresario es de carácter contractual y ésta comprende al subempresario ( o subcontratista) en cuanto éste responde por la parte de obra que ha ejecutado y que cayó en ruina o en peligro de ruina.

 

Responsabilidad del Proyectista y del Director de Obra frente a la responsabilidad del empresario.

No sólo el constructor de la obra responde por la ruina de la misma. También responden el proyectista y el director de la obra.

El proyectista responde cuando la ruina se deba a un vicio del plano, que puede originarse en un error de cálculo (que daría lugar a una pérdida de estabilidad de la obra) o si se ha previsto el empleo de materiales que resulten no idóneos para esa construcción. También responderá si viola con su proyecto normas edilicias del ámbito municipal o policial (Ej.: construcciones clandestinas, donde la municipalidad puede ordenar su demolición la que significa ruina de la obra).

El director responde igualmente por cualquiera de los vicios mencionados en el Art. 1646del Cód. Civil.

En el caso deque el proyectista y el director de obra sean personas distintas, mientras aquél sólo responde por los vicios del plano, éste responde por los tres vicios nombrados, y aún por el mismo vicio del plano, según las circunstancias.

El empresario, el proyectista y el director de obra, si bien no son responsables solidarios, son responsables indistintos, o sea que, cualquiera de ellos responden por el todo, sin perjuicio de las acciones de regreso que existen entre ellos, para determinar el responsable real de la ruina de la obra.

Son deudores indistintos porque se trata de obligaciones indivisibles.

 

Carácter de orden público del Art. 1646 CC.

Este artículo es de orden público, ya que la responsabilidad por ruina de la obra no puede ser dispensada (o eludida) contractualmente, ya que aquí se halla de por medio el orden público.

Este precepto no solo protege al locatario de la obra, sino también a la comunidad, ya que es de interés público que las obras destinadas a larga duración sean sólidas y estables.

Es una responsabilidad de orden público, de origen contractual e indistinta, que recae sobre el empresario (y subempresarios), el proyectista y el director de obra, sin perjuicio de las acciones de regreso, en caso de responsabilidad común.

La responsabilidad es indistinta porque legalmente procede la condenación por el todo contra cualquiera de los responsables, ya que se está frente a una obligación indivisible.

 

Carga de la prueba

El titular de la pretensión accionable (locatario de la obra o comitente) debe probar el incumplimiento de la obligación de resultado (entregar una obra que responda a su fin), asumida por el locador. O sea, hay que probar la ruina de la obra.

Atañe al damnificado acreditar el hecho de la ruina total o parcial, y que ella ocurrió dentro del plazo decenal de garantía a contar de la recepción provisional. Probado esto media responsabilidad del empresario, salvo que éste demuestre que el hecho de la ruina se debe a una causa distinta a aquellas numeradas en el Art. 1646 CC.. O sea a una causa extraña a la ejecución de la obra.

El locador de la obra sigue respondiendo por la ruina de la misma, aunque le hubiera prevenido al comitente, por ejemplo, de los defectos del suelo, y aún más, sigue respondiendo aunque aquel lo hubiera exonerado contractualmente de toda responsabilidad (ya que está establecida por una ley de orden público).

Cuando, quien encarga la construcción de una obra se dirige a varias personas para realizar cada una de ellas, una parte determinada de la obra, todas ellas,(subcontratistas) están sujetas a la responsabilidad que emerja de la parte de la obra que ejecutó. Cada uno de ellos asume el papel del empresario por la parte de la obra que ejecutó. (Ej.:mampostería, esqueleto metálico, hormigón armado, etc.).

En este caso, la obligación no es indivisible frente al comitente porque éste ha dividido la obra en partes separadas.

El subempresario (o subcontratista), responde por la parte de la obra que ha ejecutado y atañe al empresario una acción de regreso contra el mismo, por la responsabilidad que surge de la ruina de la parte de la obra que él ejecutó.

En cuanto a la prescripción de la acción de regreso, comienza a regir desde que media condena judicial irrecurrible o desde que se reconoció extrajudicialmente ante el locatario de la obra el deber resarcitorio. Rige el plazo de prescripción de la acción de regreso ordinaria establecida por el Art. 4023 del Cód. Civil (10 años), por tratarse de una responsabilidad contractual.

El Art. 1646CC., 1º) sólo se refiere a obras inmuebles, a no ser que la obra mueble se incorpore a un inmueble en forma permanente; 2º) no hace diferencia entre si la obra se hizo en terreno del comitente o no; 3º) que este último entregue o no el material y 4º) que sea o no ejecutada por un precio global.

En todos los casos surge la responsabilidad contractual del empresario, y surge desde la recepción de la obra, esté o no pagada.

 

Concepto de ruina parcial o total

Para que nazca la responsabilidad prevista por el Art. 1646 del CC. no es indispensable la ruina efectiva. Basta una amenaza de ruina, que no deje lugar a dudas de que la ruina se producirá.

Arruinar no solo significa caída total o parcial de la obra, sino también la modificación de elementos esenciales que afecte a la solidez y estabilidad de la misma.

La ruina debe ser efectiva, cierta y actual. Aunque no se requiere su inminencia, si se requiere que se pueda prever que ciertamente ocurrirá en un tiempo más o menos próximo.

 

Enumeración de los vicios que pueden afectar una construcción.

Vicio de construcción y mala calidad de los materiales. Los primeros comprenden no solo todo defecto de ejecución causado por desconocimiento de las reglas del arte de construir, sino aún el hecho de que se hallan violado normas imperativas establecidas por la ley civil, como por disposiciones administrativas originadas en el ejercicio del poder de policía de la construcción.

El vicio de construcción se refiere tanto a una obra nueva como a una reforma o reparación de una obra ya existente.

Ejemplos jurisprudenciales. Empleo de cemento impropio para esa construcción, empleo de madera verde, o no estacionada o carcomida, empleo de un sistema de hormigón armado no suficientemente experimentado, etc.

 

¿Quién responde por este vicio de construcción?.

Ante todo el empresario (Art. 1646 CC.).-

El proyectista responderá sólo si , no sólo se encargó del proyecto de la obra sino también de la dirección y vigilancia de la misma.

El director de la obra responde por los vicios de construcción. El proyectista, si sólo se limitó a realizar el proyecto, no responde por estos vicios, a no ser que también haya cumplido funciones de director de obra. El director de obra tiene como función dirigir y vigilar la ejecución de los trabajos para que se hagan conforme a las reglas del arte y cumpliendo con las normas imperativas sobre la policía edilicia la omisión sobre la buena marcha de las labores compromete su responsabilidad.

Pero, también existe un vicio de construcción originado en un vicio del proyecto de obra. Se trata de un vicio del proyecto (plano), que se produce, al ser ejecutado ese proyecto, en un vicio de construcción o en un vicio de los materiales según las circunstancias. En este caso también responde el proyectista.

 

Vicio del suelo y del plano (o proyecto)

Son defectos que pueden producir la ruina parcial o total de la obra, como son los que ocurrieran al afectar la estructura general, de suerte que, a causa de ellos, la solidez resultase gravemente comprometida.

Son los que resultan ser causa adecuada de la ruina parcial o total de la obra, es decir de la pérdida de estabilidad de la misma, ya sea actual o inminente.

Ejemplo: error al calcular las dimensiones de las vigas y columnas de un edificio, espesores de los muros, distribución de estos para que las cargas se transmitan al suelo, etc.

También pueden constituir vicios del plano, las especificaciones que acompañan al mismo para su mejor ejecución (Ej.:haber señalado para la construcción materiales fácilmente inflamables o inapropiados para su fin).

También se considera vicio de plano el hecho de que la obra no sea apropiada para cumplir su fin y por este motivo debe ser demolida.

Asimismo, el vicio se configura cuando no se respetan en el plano las normas edilicias establecidas por la autoridad civil o administrativa. Ej.: distancias a observar al construir ventanas y balcones, altura de muro de fachada, altura de habitaciones, etc.

El vicio del suelo está estrechamente ligado al vicio del proyecto, porque este vicio no solo se refiere al terreno impropio para determinada construcción, o irresistente para cierta presión, sino que también se refiere alas circunstancias por las cuales una construcción existente no permite mayor alzamiento.

Por lo tanto vicio del suelo es la falta de observación y de cálculo en cuanto a la resistencia del muro antiguo sobre el cual se debe apoyar la nueva construcción.

Los vicios del suelo tienen generalmente el carácter de ocultos: la recepción definitiva de la obra no libera al empresario o al técnico (proyectista y director de obra) en cuanto resulten causa adecuada de la ruina.

 

Responsabilidad del proyectista y del director de obra.

Función del proyectista: Resolución 105/64 del Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos de Mendoza.

Función del director de obra: Resolución 105/64 del Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos de Mendoza.

 

El Art. 1646del Cód. Civil establece expresamente la responsabilidad indistinta del proyectista y del director de obra con el empresario o constructor, todo ello conforme a las circunstancias del caso y sin perjuicio de las acciones de regreso que pudieran corresponder entre unos y otros.

Ante la ruina de la obra hay que determinar cómo se distribuye la responsabilidad del empresario, por un lado y la de los técnicos por el otro, y todo en relación a los diversos vicios ya detallados.

 

Vicio de los materiales

De este vicio, evidentemente responde el empresario (Art. 1646 CC.). Pero también responden el director de obra , cuando este se encarga de la vigilancia y dirección de la obra, o el proyectista, cuando este impuso en el proyecto materiales inadecuados. O sea que el proyectista es responsable (sin excluir la responsabilidad del empresario y la del director de obra) si en el proyecto, al redactar las especificaciones técnicas relativas a materiales, éstas originaron el vicio que produjo la ruina de la obra.

El director de obra responde de la mala calidad de los materiales. Su obligación frente a la ruina de la obra tiene el mismo alcance que la del empresario. (Responde por el todo). Sólo puede eximirse de responsabilidad probando el hecho extraño a la dirección de obra. Si no puede probar este hecho, responde por los materiales, aunque los haya revisado antes. Y esto se debe a que, entre sus atribuciones, se cuentan la de rechazar los materiales que él considera de mala calidad o inadecuados para la obra en cuestión, impidiendo su uso en ella.

El proyectista asume la responsabilidad indistinta cuando el proyecto impone la adopción de materiales impropios para esa construcción. Responde, aunque la provisión de materiales haya sido realizada por el dueño de la obra, si lo hizo siguiendo directivas del profesional.

 

Vicio de la construcción

Por este vicio responde, ante todo el empresario. El director de obra responde por el vicio de ejecución o construcción , ya que esta es una de las funciones más importantes que derivan de su calidad. Esa mala ejecución de la obra origina la responsabilidad del director de obra.

Todo vicio debido a falta de dirección o de vigilancia es imputable (sin perjuicio de la responsabilidad común del empresario) al arquitecto o al ingeniero que actúa como director de obra, y según las circunstancias se determinará si el defecto de construcción se debe o no a omisión de vigilancia o negligencia del mismo.

Frente al locatario de la obra el director de obra responde indistintamente con el empresario, sin poder excusar su responsabilidad aunque no haya habido falta de diligencia y vigilancia adecuada. Pero, en la acción de regreso contra el empresario, y en su caso contra el proyectista, sí cobra relevancia la prueba de falta de culpa o negligencia, que es lo que lo libera de responsabilidad frente a éstos últimos, no frente al locador. La acción de regreso del director de obra (contra el empresario o el proyectista) se juzga según las circunstancias del caso y teniendo en cuenta el nexo de causación adecuado con el daño producido.

 

Vicio del suelo

Frente al locatario, responde por este vicio, indistintamente el empresario, el director de obra y el proyectista.

El constructor, sólo puede liberarse de responsabilidad probando el carácter imprevisible o extraño a labor de ese vicio.

El proyectista responde en cuanto el vicio del suelo haya surgido del proyecto (Ej.: un error en la fundación con desconocimiento de los resultados inherentes a la mecánica del suelo).

El director de obra responde si el vicio surgió durante la marcha de la ejecución de la obra. En este caso es responsable indistinto con el proyectista, el empresario y subempresarios.

Frente al dueño de la obra responden por el todo (indistintamente) unos y otros. Pero al empresario le cabe la acción de regreso a fin de distribuir la responsabilidad con el proyectista y el director de obra, y recíprocamente, procede a la acción de éstos contra el empresario.

 

Vicio del plano

En este caso también responde el empresario, como responde por todos los otros vicios. Todo vicio del suelo es un vicio del proyecto, y quién responde por aquél, responde por éste.

La ruina de la obra por vicio del proyecto no sólo torna responsable al proyectista y al director de obra, sino también al empresario.

Aquí también responden los tres indistintamente, sin perjuicio de las acciones de regreso que, entre ellos puedan corresponder, según las circunstancias.

El Art. 1646CC. establece esta responsabilidad y prohíbe la dispensa de la responsabilidad por ruina de la obra.

Sólo si emanan de un técnico los vicios del proyecto, y estos no causan la ruina de la obra, el empresario puede liberarse de responsabilidad si obró con buena fe.

En caso de ruina de la obra, el empresario aunque responda por el todo, puede ejercer la acción de regreso contra el profesional.

En resumen, el empresario responde por los vicios del suelo, de construcción y de los materiales. Ello surge del Art. 1646 CC., que constituye una norma de orden público.

Respecto del vicio del plano, su responsabilidad existe porque también implica un vicio del suelo o de construcción.

El constructor no puede ser dispensado de la responsabilidad por la ruina de la obra, sin perjuicio de la acción de regreso, ejercida contra el proyectista y director de obra.

La distribución de responsabilidades es un tema que se resuelve judicialmente según las circunstancias, y hay establecidas directivas jurisprudenciales, según a quien se dirija esa acción y sin perjuicio de mantener intacto el principio de indivisibilidad de la obligación.

La responsabilidad del director de obra y el proyectista existe aunque aquellos pretendan acreditar su falta de culpa. Solo pueden desligarse de responsabilidad probando que la ruina fue causada por un hecho extraño a la obra, circunstancia que no se da cuando la causa adecuada de la ruina consiste en alguno de los vicios detallados.

 

Dra.MARIA DE LA MERCEDES FERRER

Asesora legal del Consejo Profesional

de Ingenieros y Geólogos de Mendoza